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Quiero compartir algunos amigos e historias personales con Uds. algo que nunca he contado en público antes para ilustrar la idea, la necesidad y la esperanza de que reinventemos el sistema de salud en todo el mundo. Hace 24 años, en segundo año de la universidad, tuve una serie de desmayos, para nada relacionados con el alcohol. Terminé en un centro de salud estudiantil y luego de unos análisis de laboratorio regresaron diciendo: “problemas renales”. Y de pronto, estuve inmerso en una serie de exámenes, ensayos y tribulaciones durante 6 meses con 6 médicos en 2 hospitales en un duelo de titanes médicos para determinar cuál tenía razón sobre el problema que me aquejaba. Y, tiempo después, estaba en la sala esperando la sesión de ultrasonido, y aparecen los 6 médicos en la sala, todos a la vez, y pienso: “Oh, oh, malas noticias”. El diagnóstico era el siguiente: “Tienes dos raras enfermedades renales que con el tiempo terminarán destruyendo tus riñones, tienes una especie de células cancerígenas en el sistema inmunológico que tenemos que empezar a tratar ahora mismo; ya no podrás ser donante de riñón, y no podrás vivir más de 2 ó 3 años”.

Dada la gravedad de este diagnóstico apocalíptico de inmediato me dispuse como si empezara a prepararme como paciente para morir siguiendo el cronograma trazado por ellos, hasta que conocí a Verna, una paciente, en la sala de espera que es una querida amiga, y un día me llevó a la biblioteca médica; investigó mucho estos diagnósticos y enfermedades, y dijo: “Eric, las personas reciben este diagnóstico tienen normalmente 70 u 80 años. No saben nada de ti. Despierta. Toma el control de tu salud y continúa con tu vida”. Y así hice.

Pero estas personas que hicieron ese diagnóstico no son mala gente. De hecho, son profesionales que hacen milagros, pero trabajan en un sistema caro y defectuoso dispuesto de manera errónea. Depende de hospitales y clínicas para nuestras necesidades de atención. Depende de especialistas que solo miran su parte. Depende de conjeturas de diagnósticos y de cócteles de medicamentos, por eso o funciona o mueres. Y depende de pacientes pasivos que lo aceptan y no hacen preguntas.

El problema de este modelo es que es insostenible a nivel mundial. A nivel mundial es inasequible.Tenemos que inventar lo que llamo un sistema sanitario personal. ¿Cómo es este sistema sanitario personal, y qué nuevas tecnologías y roles va a implicar?

Empezaré compartiendo con Uds. un nuevo amigo, Libby, hemos estado muy unidos en los últimos 6 meses. Este es Libby o, en realidad, una imagen ultrasónica de Libby. Es el trasplante renal que supuestamente nunca iba a tener. Es una imagen que tomamos hace un par de semanas y notarán que en el borde de la imagen hay unas manchas oscuras, que me preocuparon. Haremos un examen en vivopara ver cómo está Libby. Esto no es una falla de vestuario. Tengo que quitarme el cinturón. Los de la primera fila, no se preocupen. (Risas) Usaré un dispositivo de una empresa llamada Mobisante. Es un ultrasonido portable. Puede conectarse a un móvil o a una tableta. Mobisante es de Redmond, Washington, y amablemente me capacitaron para que lo maneje solo. No tienen los permisos para hacerlo. Los pacientes no deben hacerlo. Es una demo de concepto, quiero que quede claro. Bueno, tengo que poner el gel. Ahora sí, en la primera fila están muy nerviosos. (Risas)

Y quiero presentarles al Dr. Batiuk, otro amigo mío. Está en el hospital Legacy Good Samaritan, en Portland, Oregón. Me aseguraré. Dr. Batiuk, ¿puede oírme? ¿Puede ver a Libby?

Hola, Eric. Pareces ocupado. ¿Cómo estás?

Estoy bien. Quitándome la ropa frente a cientos de personas. Es maravilloso. Solo quería ver, ¿es esta la imagen que necesita? Sé que quiere ver si las manchas siguen allí.

Bien. Recorramos un poco por aquí, muéstrame la zona.

De acuerdo. TB: Bien. Gira un poco hacia adentro, un poco hacia el medio. Bueno, está bien. ¿Qué tal un poco hacia arriba? Bien, congela esa imagen. Es buena.

De acuerdo. La semana pasada me pidió que midiera la mancha derecha. ¿Debo hacer lo mismo?

Sí, hagamos eso.

De acuerdo. Es un poco difícil con una mano en el abdomen y otra midiendo pero creo que lo conseguí grabaré la imagen y se la enviaré. Cuénteme un poco qué es esta mancha oscura. No es algo que me agrade demasiado.

Mucha gente luego de un trasplante renal genera fluido cerca del riñón. La mayoría de las veces eso no ocasiona daños, pero sí amerita seguimiento, por eso me alegro que pudiéramos verlo hoy, asegúrate de que no crezca, no traerá problemas. Respecto de las otras imágenes que tenemos, estoy feliz del aspecto que tiene hoy.

De acuerdo. Bueno, supongo que lo constataremos cuando vaya. Tengo la biopsia semestral en un par de semanas, de modo que podrá ver eso en la clínica, porque no creo que yo pueda hacerlo por mi cuenta.

Buena elección. ED: Bien, gracias Dr. Batiuk. Lo que están viendo aquí es un ejemplo de tecnología de punta, tecnología móvil, social y de análisis. Son los cimientos que posibilitarán la salud personal.

Hay tres pilares de la salud personal de los que quiero hablar ahora: atención ubicua, atención en red y atención personalizada. Acaban de ver un poco de las primeras dos en mi interacción con el Dr. Batiuk.

Empecemos con la atención ubicua. Los humanos inventamos la idea de hospital y clínica a los años 1780. Es momento de ponernos al día. Tenemos que desterrar de clínicos y pacientes la idea de viajar a un lugar físico especial donde atender todas las dolencias, porque esos lugares a menudo son la herramienta equivocada y la más costosa, para hacer la tarea. A veces son lugares inseguros para enviar pacientes enfermos, sobre todo en una era de superbacterias e infecciones intrahospitalarias. Muchos países pasaran a la medicina virtual desde cero porque nunca pudieron pagar los megacomplejos médicos que muchos países del mundo han construido. Desde temprana edad aprendí en carne propiaque los hospitales pueden ser lugares peligrosos. Ese soy yo en tercer grado. Sufrí una quebradura de codo muy seria, me operaron, temían que pudiera perder el brazo. Mientras me recuperaba de la cirugía en el hospital, me salen escaras, que luego se infectan, y me dan un antibiótico al que resulté ser alérgico; y ahora todo mi cuerpo estalla, y todo se infecta. Cuanto más permanecía en el hospital, más me enfermaba, y más costoso se volvía, y esto le pasa a millones de personas en el mundo cada año. El futuro de la salud personal del que hablo dice que, en principio, la atención debe ser en casa no en una clínica u hospital. Uno debería acudir a esos lugares solo si está muy enfermo como para usar la herramienta en casa. Los móviles que ya tenemos pueden tener dispositivos de diagnóstico como el ultrasonido y muchos otros que existen y conforme se les agregue estos dispositivos podremos seguir signos vitales y vigilar comportamiento como nunca antes. Muchos tendremos implantes que informarán en tiempo real lo que nos ocurra químicamente en la sangre y en las proteínas ahora mismo. Pero el software también es más inteligente, ¿no? Piensen en un asistente, un agente en línea, que me ayudará a autoatenderme en forma segura. La misma interacción que vimos con el ultrasonido probablemente tenga procesamiento de imágenes en tiempo real y el dispositivo dirá: “Arriba, abajo, izquierda, derecha.Eric, es la mancha perfecta para enviar en esa imagen a tu médico”.

Si tenemos todos estos dispositivos conectados que nos ayudan en la atención ubicua, es lógico pensar que también necesitamos un equipo capaz de interactuar con todo eso, y eso nos lleva al segundo pilar del que quiero hablarles: la atención en red. Tenemos que pasar de este paradigma de especialistas aislados que atienden las partes a equipos multidisciplinarios que atiendan a la persona. La atención descoordinada de hoy es, como mínimo, costosa; y en el por caso, letal. El 80 % de los errores médicos se deben a problemas de comunicación y coordinación entre los miembros del equipo médico. Tuve un episodio cardíaco hace años en la universidad, mientras me trataban por el riñón, de repente, dicen: “Pensamos que tienes un problema cardíaco”. Tenía esas palpitaciones. Me pusieron en estudio durante 5 semanas… muy costoso y pavoroso… hasta que la enfermera se dio cuenta en la nota de papel, en mi receta, que llevé a cada consulta, dice: “Dios mío”. Tres especialistas distintos me prescribieron tres versiones diferentes del mismo medicamento. Yo no tenía un problema cardíaco, sino una sobredosis.Tuve un problema de coordinación médica. Y eso le pasa a millones de personas al año. Quiero usar la tecnología en la que estamos trabajando para que la atención de la salud sea un deporte coordinado de equipo. Para mí, eso es lo más aterrador. De todos los tratamientos en hospitales y clínicas de todo el mundo, la primera vez que tuve una experiencia real con visión de equipo fue en el Legacy Good Sam los últimos 6 meses y obtuve esto. Es una foto de mi equipo de graduación de Legacy. Hay varias personas aquí. Reconocerán al Dr. Batiuk. Recién hablamos con él. Esta es Jenny, una de las enfermeras, Allison, que ayudó con la lista de trasplantes, y muchas otras personas que no aparecen: farmacéuticos, psicólogos, nutricionistas, incluso una consejera financiera, Lisa, que nos ayudó con las molestias de los seguros. Lloré el día que me gradué. Debería estar feliz porque estaba tan bien que podía volver con mis médicos habituales pero lloré porque generamos un vínculo con este equipo.

Y esta es la parte más importante. En la foto aparecemos mi esposa Ashley y yo. Legacy nos capacitó en la atención en casa para alivianar a los hospitales y clínicas. Esta es la única forma en que funciona el modelo. Mi equipo está trabajando en China en uno de estos modelos de autoatención en un proyecto llamado Ciudades Longevas [Age-Friendly Cities]. Tratamos de ayudar a crear una red social que pueda ayudar a capacitar a los adultos mayores para que cuiden de sí mismos así como también de los los miembros de la familia o trabajadores sanitarios de la comunidad una red virtual de intercambio en la que, por ejemplo, yo pueda donar 3 horas de cuidado al día a tu mamá, si alguien puede ayudarme con el transporte y la comida, e intercambiemos todo eso en línea. La idea más importante que quiero dejarles es que esa relación médico-paciente, uno a uno, un poco romántica, es una reliquia del pasado.Los centros de salud tendrán equipos inteligentes y es mejor que estén en esos equipos por su cuenta.

La última cuestión de la que quiero hablar es la atención personalizada porque si uno cuenta con atención ubicua y en red eso requerirá recorrer un largo camino hasta mejorar el sistema de salud, pero hay todavía demasiadas conjeturas. Los ensayos clínicos aleatorios se inventaron en 1948 para ayudar a encontrar la cura para la tuberculosis y son cosas importantes, no me malinterpreten. Estos estudios de población que hemos hecho han creado muchísimos medicamentos milagrosos que han salvado millones de vidas, pero el problema es que la atención sanitaria nos trata como promedios, no como individuos, porque al fin de cuentas, el paciente no es lo mismo que la población que se estudia. Eso es lo que da lugar a las conjeturas. Las tecnologías que vienen, computación de alto rendimiento, análisis,“big data” -que está en boca de todos- nos permitirán construir modelos predictivos para cada unocomo paciente individual. Y lo mágico es que se experimentará con mi avatar de software, y no sufriendo en carne propia.

Hay dos ejemplos que quiero compartir rápidamente de esta atención personalizada en mi propio viaje.El primero es muy simple. Me di cuenta hace unos años de que mi equipo médico estaba optimizando mi tratamiento para ganar longevidad. Ver cuánto pueden hacer vivir al paciente es como una medalla de honor. Yo optimizaba para ganar calidad de vida y la calidad de vida para mí es tiempo en la nieve. Por eso les obligué a poner: “Objetivo del paciente: dosis bajas de fármacos durante períodos más largos de tiempo; efecto secundario: más tiempo para esquiar”. Y creo que por eso conseguí longevidad. Creo que el tiempo pasado en la nieve fue tan importante como los fármacos que recibí. El segundo ejemplo de personalización y, por cierto, no se puede personalizar la atención si uno no conoce sus objetivos, por eso la atención sanitaria no puede saberlo hasta que uno conozca sus objetivos. El segundo ejemplo que quiero presentarles, y, fui un conejillo de indias temprano, es que secuenciaron todo mi genoma. El procesamiento llevó unas 2 semanas de los servidores de alta gama de Intel y otros 6 meses de labores humanas de cálculo para darle sentido a todos esos datos. Y al final de todo esto, dijeron: “Sí, los diagnósticos de ese duelo de titanes médicos de hace tantos años, eran erróneos, y tenemos un mejor camino hacia adelante”. Intel está trabajando para que ese cómputo de la medicina personalizada pase de meses a semanas e incluso a horas, y haga disponibles estas herramientas no solo en las unidades centrales de investigación hospitalaria del mundo, sino para el común de la gente; y que cada paciente, cada clínica tenga acceso a toda la secuencia del genoma. Y, les digo, esta atención personalizada de todo, desde sus objetivos hasta sus genéticas será la transformación más importante que hayamos visto en materia de salud en toda la vida.

Los tres pilares de la salud personal: atención ubicua, atención en red, y atención personalizada, hoy ocurren fragmentadamente pero esta visión fallará completamente si no nos apartamos como trabajadores de salud y pacientes, y asumimos nuevos roles. Como dijo mi amiga Verna: Despierten y tomen el control de su salud. Porque al fin de cuentas estas tecnologías no son más que personas que cuidan a otras personas y a nosotros mismos en forma novedosa e impactante.

Y es por eso que quiero presentarles a una última amiga, muy rápidamente. Tracey Gamley se acercó a darme el riñón imposible que se supone nunca debí tener.

(Aplausos)

Tracy, cuéntanos rápidamente cómo fue la experiencia como donante.

Tracey Gamley: Para mí fue muy fácil. Solo estuve una noche en el hospital. Me operaron por vía laparoscópica, así que solo tuve cinco cicatrices muy pequeñas en el abdomen y estuve cuatro semanas sin trabajar y luego regresé a mis actividades cotidianas sin cambios.

ED: Bueno, quizá nunca tendré la posibilidad de decirte esto ante una audiencia tan grande nuevamente.“Gracias” parece una palabra muy trillada, pero gracias desde el fondo del corazón por salvarme la vida.

(Aplausos)

Este escenario de TED, y todos los otros, siempre celebran la innovación y las nuevas tecnologías, y he hecho lo propio aquí hoy, y he visto cosas increíbles de los oradores de TED. Digo, Dios mío, riñones artificiales, riñones impresos, es lo que viene. Pero hasta que lleguen esas tecnologías increíbles hasta que estén disponibles, e incluso cuando lo estén, depende de nosotros cuidarnos, y salvarnos, unos a otros. Espero que salgan y faciliten que ocurra la salud personal para Uds. y para todos. Muchas gracias.

(Aplausos)

Conferenciante: Eric Dishman, Fuente original: www.ted.com

Traducido por: Sebastián Betti, Comentado por: Pablo Castelo

Publicado por: El equipo de prensa Actividad y Conectividad.